Sobre pócimas, tormentas y paciencia

29 de enero de 2026

A veces siento que mi interior es una tormenta agitada donde la lluvia cae con fuerza, descontrolada por el viento, mientras el rugido de los truenos crea un eco en el cielo y no me deja escuchar ninguna voz.

Demasiadas ideas, demasiadas dudas, y la sensación de no tener un lugar firme y seguro donde protegerme del temporal.

Años atrás, cuando esto me ocurría, la ansiedad se me comía la energía y, desesperada, me agarraba a cualquier opción, aunque mi corazón estuviera desorientado y mi mente saturada de ideas que no lograban asentarse. No sabía cómo pausar, ni cómo ordenar, ni qué hacer con las ansias descontroladas de mi imaginación.

He dejado tras mis pasos muchas huellas con la marca del fracaso: proyectos que no me llevaban a ningún lado y castillos que se derrumbaban incluso antes de terminar de levantarlos. Aprendí que ni las prisas ni la ansiedad son buena compañía cuando las ideas están en ese limbo donde apenas comienzan a nacer y aún no han tomado forma.

A base de errores y desgaste, aprendí a pausar. También aprendí que mi mente es más rápida que mi capacidad para concretar y que debo tomarme con calma mis explosiones de creatividad. Esas que no me dejan dormir por la noche, que me hacen salir corriendo de la ducha antes de que las palabras se diluyan entre las gotas de agua, esas que me asaltan en cualquier lugar y me hacen desconectar de la realidad.

Aunque ahora sé pausar y no dejarme arrastrar, todavía no he encontrado la manera de ordenar mis ideas y mundos creativos. Quizá no sea posible organizarlo todo ni tenerlo tan bien clasificado como quisiera porque siento los pensamientos como si salieran de una pócima burbujeante con ingredientes desconocidos que dan vueltas infinitas dentro de un caldero. Sé que mi necesidad de control me puede llegar a consumir y que mi parte más insegura se aferra a ella porque, en los momentos álgidos, hay demasiada dispersión.

No me queda otra que dejar que pase la tormenta y permitir que las ideas burbujeen dentro del caldero y que estallen en chispas luminosas que iré apuntando, aunque el resultado final sea un caos de cuadernos y notas. Sé que, tarde o temprano, la agitación amainará y la claridad regresará.

Ahora debo ser paciente y simplemente escuchar. Escuchar esa historia que me grita que le toca a ella, aunque confieso que le tengo un poco de miedo; atender a los susurros de una historia íntima que me promete rescatar un pasado que no viví; y escuchar también esas historias que guardo en el cajón y que se remueven inquietas cada vez que pienso en ellas.

Unos días más, me digo, mientras dejo que la tormenta me cale hasta los huesos.
Arya

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Soy Arya S. Winter y escribo historias con amores, aventuras y misterios que desafían imposible, donde la luz atraviesa las sombras y las heridas se convierten en fortaleza.
Este es mi diario de escritura en la que comparto mi proceso creativo.
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