UN POCO SOBRE MÍ


Los cuentos y los libros forman parte de mi vida desde pequeña gracias a mis padres y mis abuelos.

Empecé a inventar mis propias historias cuando tenía unos dos o tres años. Contaba las aventuras de un pájaro llamado El pajarito volante y lo metía dentro de los cuentos tradicionales (ahora se diría que hacía retellings).

Mi infancia estuvo marcada por Los Goonies, los clicks de Playmobil y las novelas de Enid Blyton. Gracias a ella y su serie Aventura me enganché sin remedio a la lectura.

Fui adolescente en los 90 y, como muchos de mi generación, me convertí en fan incondicional de Dragon Ball. En esa época, no leía romántica y mis novelas favoritas eran las de piratas. Sin embargo, el día que me adentré en mi primera novela de romance, quedé atrapada para siempre al género.

Escribo desde que mi vecina me regaló mi primer diario y, desde entonces, no he parado. Intenté escribir mi primera novela cuando tenía unos diecisiete años, pero nunca la terminé. No fue hasta años más tarde que consideré la posibilidad de volver a intentarlo, y esta vez sí lo conseguí.

Y ahora se me acumulan las historias en la cabeza.

Trabajé varios años en el ámbito del medio ambiente, pero, un día, mi alma creativa se rebeló contra lo establecido y me empujó a cambiar de rumbo profesional para dedicarme a la vida bohemia (léase en tono gracioso) de artista.

Desde entonces he escrito varias novelas y también algún libro de no ficción. Empecé publicando con una editorial pequeña (que ya no existe), hice alguna publicación en Wattpad y más adelante pude hacer el salto en una editorial grande como Ediciones B del Grupo Penguin Random House. Desde hace algunos años me representa la agencia literaria Editabundo.

Arya S. Winter es mi seudónimo de escritora de novela aventura, romántica y fantasía. Por motivos personales, quería jugar con las letras A/S y elegí Winter porque me gusta como suena y porque refleja todo ese tiempo que contuve las historias dentro de mí. Es una forma de hacerle un guiño a mi propio invierno creativo. Inicialmente, quise llamarme A. S. Winter, pero el nombre de Arya no paraba de martillearme el cerebro, era muy insistente, así que, al final, lo adopté. En la letra S. se refugia mi verdadero nombre.